Martí
Moderador
Novato
Desconectado
Mensajes: 20
|
 |
« Respuesta #2 : 28-Enero 20:51:19 (Jueves) » |
|
De acuerdo, Berni. Parece la respuesta sacada de un libro de texto, pero imagino que por lo menos la debes sentir como propia. Si no es así, no se trata de contentarme, jajajaja. Todo lo contrario. La actitud filosófica, la que no forma parte de "esas personas que han estudiado la carrera de filosofía", sino que creo que es común a los seres humanos (aunque algunos de esos seres la tengan absolutamente enterrada bajo una capa de dogmatismo, desinterés, o de falta de visión de su "utilidad" a largo plazo para el individuo, el ciudadano y la historia), ha de ser totalmente sincera y despiadada. ¿En qué sentido? Si hacemos filosofía, se trata de ser absolutamente honestos con nosotros mismos y reconocer que una cosa es lo que cabe pensar usando la razón, y otra es lo que queremos pensar (que coincide más con nuestros deseos y nuestra falta de capacidad de aceptar cambios en nuestra forma de pensar). No se trata de contrarrestar un argumento porque no refleja lo que "queremos" pensar. Se trata de criticar un argumento o no por su RACIONALIDAD. Se trata de ver si las cosas que damos por supuestas en el día a día son así PORQUE sí, o realmente pueden ser de otra manera, si somos capaces de mirarlas de esa otra manera. Y si es así, entonces reflexionar sobre lo que es la verdad, el conocimiento, la realidad, y buscar, buscar, y ser siempre críticos. Ser capaces incluso de poner a prueba nuestros razonamientos más sólidos e inamovibles y ver si resisten las embestidas de nuestra propia razón. Y no se trata de destruir ni de destruirnos en el proceso, se trata de que al ver que otros pensamientos son posibles, y sobre todo aceptables si son rigurosos y racionales, entender que nuestras posibilidades de pensar el mundo, y por tanto de vivirlo, son muchas, variadas, y casi todas, si están construidas con el ánimo de hacernos mejores como seres humanos, hermosas. Y ello también nos sirve para dejar de lado nuestro dogmatismo y ser capaces de abrir nuestras mentes y entender al otro. A los otros. A gente como tú y como yo, como nosotros, que también tienen ideas que consideran con gran seriedad (aunque no por ello con falta de alegría o sana curiosidad) y que muchas veces regalan a la humanidad con el propósito de mejorarla. En este caso podemos decir, para muchos de los que han reflexionado sobre la realidad y la condición humana durante toda nuestra historia, que LA INTENCIÓN SÍ QUE HA CONTADO MUCHO. La actitud filosófica, que no es otra que LA ACTITUD CRÍTICA Y RACIONAL, HA CAMBIADO LA FAZ DEL MUNDO, ha cambiado al hombre, y también ha sido un motor de la historia.
La filosofía nos sirve para que nunca cerremos del todo las puertas a la posibilidad. A la posibilidad de hacer cualquier cosa que como seres humanos nos propongamos con vistas a comprendernos mejor, y desde ahí, ser capaces de comprender un universo que a veces nos parece extraño a nosotros mismos, y tal vez, solo tal vez, conseguir por fin reconocernos en él y reconciliarnos con él.
Para dejar siempre la puerta algo entreabierta.
Por si acaso.
|